jueves, 25 de julio de 2013

Elecciones, género y televisión.

Durante el curso se dedicó bastante tiempo a hablar sobre cómo los medios de comunicación presentan a los hombres y a las mujeres de manera encasillada, estereotipada y cajonera. Fueron varias clases donde se conversó sobre cómo el papel de la radio, la prensa y la televisión es fundamental para fomentar los distintos roles de género que recaen sobre los hombres y sobre las mujeres. Por esa razón, quisiera retomar en esta pequeña entrada ese tema, centrándome en poner ejemplos relacionados con los spots publicitarios de campañas electorales transmitidas por televisión.

Como hemos conversando durante meses los medios no solo reflejan sino que también construyen la realidad. Bajo ese supuesto, las imágenes que aparecen cada cuatro años en medio de las campañas electorales son parte de ese compendio de símbolos y discursos hegemónicos con respecto al género que se construyen en la sociedad y que se transmiten a través de la radio, la televisión, el cine, la publicidad y la prensa escrita.

Ahora bien, ¿Qué se ha visto hasta el momento en términos de spots publicitarios para campañas electorales? ¿Se repite la misma lógica y la misma representación que vemos diariamente en los diarios y televisores nacionales donde se separa de manera binaria el género y se construye una determinada imagen para los hombres y una determinada imagen para las mujeres? Propongo un ejercicio: Vamos a tomar algunos de los vídeos transmitidos por televisión en las últimas elecciones nacionales y alguno de los que se han hecho para las recientes elecciones primarias de algunas agrupaciones para analizar, de manera breve y muy superficial, lo que podemos ver en cada uno de los desde la perspectiva del género.

Revisando los vídeos de la campaña electoral del 2010 uno se encuentra joyas. Desde una candidata que luego sería Presidenta de la República bailando reggaetón en televisión nacional hasta vídeos donde salen hombres desnudos dizque denunciando la corrupción. Hay mucha variedad para desarmar discursos audiovisuales, sobre todo desde una perspectiva de género. Sin embargo, por un tema de espacio solamente nos vamos a referir a tres ejemplos concretos: un vídeo de Otto Guevara, uno del Frente Amplio y otro de Laura Chinchilla. Vamos caso por caso.

La mano dura de Guevara. De los spots que se transmitieron por televisión durante los meses de campaña electoral sobresale, sin lugar a dudas, varias de las producciones hechas por el Partido Movimiento Libertario. En ellas se podía observar claramente cómo se trataba de presentar al candidato Otto Guevara como un hombre prototípico, fuerte, con voz y semblante masculino, serio y reacio, capaz de convertirse en un líder nacional.

En este vídeo por ejemplo podemos ver cómo se trata de presentar a Guevara como un hombre que proyecte fortaleza, masculinidad y contundencia. El uso de la voz y la utilización del lenguaje no verbal merecen especial atención. Por un lado, sus frases son tan bien gesticuladas y dichas con tal contundencia que pareciera estar gritando. Por otro, sus gestos son varoniles, fuertes, decididos y, en algunas ocasiones, buscan proyectar tal contundencia que pareciera ser una leve incitación a cierto tipo de violencia. El uso inclusive del texto de “Mano dura” es otra evidencia de este tema del discurso de violencia o agresividad que se encontraba dentro del discurso audiovisual del libertario.

Este tipo de campañas, como vemos, desde una perspectiva de género es totalmente perjudicial. No solamente reproduce el rol del hombre como persona agresiva, fuerte y varonil, sino que, además, proyecta un discurso con un grado de agresividad que puede ser perjudicial para el debate político, pues cuando la confrontación política pasa a ser agresiva terminan predominando las prácticas machistas y patriarcales que siempre conocemos.

No deja también de parecer obvio cierta sugerencia de que Otto Guevara - por tener las características que se presentan en el vídeo y que ya hemos comentado previamente – es quien tiene el potencial de convertirse en una especie de líder con características mesiánicas para poder impulsar una mejoría en Costa Rica; un líder que lo tiene todo: es varonil, masculino, fuerte, decidido, combativo y agresivo cuando lo tiene que ser. Evidentemente, esto, desde lo que se ha podido comentar en clase, no es más que un discurso hegemónico y patriarcal de que nos salvamos mediante un Líder. Uno, no muchos. Y sí, líder y no lidereza por ejemplo.

Sin maquillaje. Contrario a lo que uno pensaría, a Laura Chinchilla no la pusieron a ejemplificar mayoritariamente el rol de la mujer tradicional. Más bien, en cada uno de los anuncios que se exhibieron en la televisión durante la pasada campaña política lo que se trató de hacer, si uno ve todos sus spots, es masculinizar su imagen en la medida de lo posible. Se presentó sin maquillaje, con pantalones en todos los videos y con pocas cosas que se pudieran considerar femeninas. Hay, en el fondo de esto, un mensaje peligroso: Para poder llegar a la Presidencia de la República, una mujer debía presentarse en medios como un hombre.


Ahora bien, tal presentación de Chinchilla como una mujer poco femenina podía varias dependiendo del momento y de lo que fuera útil en cada una de las distintas coyunturas que componen una campaña electoral. Y muestra de ello es el anuncio de Navidad. Cuando se acercaba esa fecha, la Chinchilla que se nos presentaba era completamente distinta. Amable, cálida, vestida de rosa. Era una candidata mucho más femenina, con una utilización de la voz mucho más suave, rodeada de niños y niñas y, por supuesto, en una cocina deseando felices fiestas de fin de año. Esto se puede observar en el siguiente vídeo:



Evidentemente, Laura no representa en lo absoluto la perspectiva de género. Ni a nivel político ni audiovisual. Por el contrario, representa en ambos sentidos una perspectiva machista, patriarcal, conservadora y hegemónica del género. Ahora bien, no deja de preocupar que a pesar de ello fue la candidata más votada, y fue una de las Presidentas electas con mayor cantidad de votos de las últimas elecciones. ¿Significa esto que para poder quedar electa o electo en un cargo es necesario repetir ciertos patrones audiovisuales y discursivos? ¿Significa esto que cualquier persona que busque transgredir este tipo de normas no podrá alcanzar el éxito? Son preguntas que quedan en el aire a la hora de reflexionar sobre este aspecto.
  
Finalmente, también tenemos el spot del Frente Amplio. Este partido de izquierda produjo este vídeo para transmitirse por televisión. Sin embargo, nunca fue transmitido pues varias activistas feministas provocaron una polémica interna aduciendo que el spot en cuestión era, hasta cierto punto, una apología de la violencia en contra de las mujeres (Cortés, 2013).

El vídeo, como podemos ver a continuación, muestra a una mujer golpeada, y relacionada estos golpes con distintos casos de corrupción y escándalos de la administración de Liberación Nacional de ese momento. El vídeo de es este: Este vídeo da para más discusión. ¿Era una apología de la violencia contra las mujeres presentar estas imágenes en televisión? ¿Significaba este vídeo algún tipo de apoyo – aunque sea inconsciente – a la violencia en contra de las mujeres o, por el contrario, eran imágenes hasta cierto punto “inocentes” que no tenían relación directa con lo que piensa el partido o las personas responsables del vídeo en este tema? ¿Presentar este tipo de imágenes normaliza un tema o situación o más bien inquieta? Personalmente no tengo alguna respuesta concreta con respecto a estas interrogantes, pero creo que por lo menos abren una discusión interesante donde se mezclan cuestiones políticas, de género y de comunicación.

Al final la gran inquietud que debemos contestar es ¿Cómo podemos transgredir estos patrones? ¿Cómo podemos promover discursos comunicativos más equitativos que revolucionen la forma en que se presentan a los hombres y a las mujeres en estos anuncios? ¿Es necesaria más legislación? Aquí estamos hablando de productos audiovisuales para campañas electorales. ¿Se necesitan regular de alguna forma o deben quedar a la libre? Es un tema que da para mucha más discusión.

Recientemente, de hecho, y poniendo ejemplos de otros países, un tribunal electoral de Ecuador “regañó” a un candidato a la presidencia por sus expresiones claramente homofóbicas en medios de comunicación. Esto es un ejemplo de cómo los discursos políticos – ya sean audiovisuales o no – en algunos casos se regulan mediante acciones concretas con el fin de erradicar aquellos que sean discriminatorios en algún sentido.


El tema central que debemos tener en cuenta, y que está relacionado con todas las problemáticas aquí planteadas, es que todos estos discursos políticos audiovisuales generan, construyen y reflejan visiones determinadas de mundo; y formas determinadas de mirar el género y de acercarse a él desde lo político y lo televisivo. Esas formas y esas visiones no siempre están bien. Y por eso es necesario re-pensarlas siempre teniendo en cuenta la equidad que debe primar entre todas las personas. 

Bibliografía:
  • Cortés, Sofía 2012. Entrevista vía correo electrónico. Martes 23 de julio de 2013.
  • Canal de vídeos en Youtube de la candidatura de Laura Chinchilla Miranda.
  • Canal de vídeos en Youtube del Partido Movimiento Libertario.
  • Canal de vídeos en Youtube del Partido Frente Amplio.

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